lunes, 19 de diciembre de 2011

Bienvenido a mi casa...... es fea!


Pasa adelante, esta es mi casa, no es nada del otro mundo pero por lo menos es un techo…

Ven a mi fiesta, no va a ser nada especial, sólo una reunionsita…

Te invito a comer, no es nada espectacular, solo una tonteriita…

Pero que manía que tiene la gente de estarse disculpando con antelación de algo que el resto no hemos notado! ¿Por qué le dan la bienvenida a alguien diciendo que su casa es fea? A lo mejor si lo es, pero puede que no, o peor aún, puede que a su invitado no le importe si su casa es fea o no, pero si al entrar le dicen a uno “disculpa que tenga la casa tan fea”, pues la mente automáticamente procede a buscar la fealdad de la casa.

Imagínense que venga alguien “Hola, mucho gusto, mi nombre es José, disculpa que sea tan feo, tengo miopía y me falla el riñón derecho”, inmediatamente analiza uno…Pobre José, con lo complicado que está dializarse, ¿y cómo sabrá que el de la falla es el riñón derecho?, lo de la miopía lo soluciona con lentes, a lo mejor no se los pone porque piensa que se ve más feo, aunque no es ni tan feo, pero seguro que si lo es y no lo veo bien por mi propia miopía; lo bueno es que mi riñón derecho está bien, digo yo ¿Cómo sabrá uno el estado de su riñón derecho?...¿en qué estaba?...ah sí!... “Mucho gusto José! A cuidar el riñón izquierdo entonces!”

Mi punto es, cuando se hace una visita, se visita a una persona, si después a uno le gustó o no la casa, es secundario, pero si el anfitrión está de antemano apenado por recibir a la visita, pues va a ser terrible porque quien visita va a pensar que es un abuso poner al pobre anfitrión en tan terrible situación. A menos claro que la visita sea a un museo, pero esa Mona Lisa no debe saber ni preparar café, de paso tiene pinta de ser una aburridísima anfitriona, , sobre todo con eso de que a donde te muevas te ve, cuanta desconfianza!

Eso sí, ningún extremo es bueno, porque peor es eso de que la gente tenga la casa como un matadero porcino y te vengan con aquello de “el que viene a mi casa sabe como es todo! Si no les gusta que no vengan”, “esa mancha? Ese es fulanito que se saca los mocos y se limpia en el sofá, yo dije que no lo limpiaba más a ver si aprende” o “esas cucarachas son una peste, ya yo ni les hago la guerra porque total se vienen otra vez de donde el vecino cochino”.

En fin, en la casa como en la vida, 50% actitud, 50% sentido común.

1 comentario:

Oscar M dijo...

jajajaja, muuuuy cierto...saludos